23.01.2019

Claves de las sillas a contramarcha

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El uso de las sillas infantiles cuando viajamos en el coche se ha generalizado en los últimos años, pero no llega al 100%. Posiblemente, si estás leyendo este reportaje seas uno de los padres que sí utiliza un sistema de retención infantil (SRI) pero, ¿estás utilizando la silla adecuada? 

Mantener a los niños mirando hacia atrás incrementa la protección entre tres a cinco veces. (Foto: Almudena Soria)


En general, el uso de sistemas de retención adecuados para niños según su edad, altura, peso y limitaciones físicas reduce las muertes de éstos entre un 50% y un 75% y el 90% de las lesiones. Pero no sólo eso. Y aquí viene el 'quid' de la cuestión:

Un niño de hasta 4 años de edad tiene un 80% menos de riesgo de sufrir heridas en un sistema mirando hacia atrás, frente al 50% menos de riesgo en un sistema mirando hacia delante. Así lo afirman desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y lo corroboran asociaciones como la Fundación Mapfre, muy involucrada en la seguridad vial infantil. De hecho, desde esta fundación realizaron ensayos en 2016 que demuestran que:

•El uso correcto de los SRI reduce las lesiones entre un 90% y un 95% en el caso de los sistemas que miran hacia atrás y en un 60%, en los que van a favor de la marcha.

•Mantener a los niños mirando hacia atrás incrementa la protección entre tres a cinco veces.

El Real Automóvil Club de España (RACE), en un informe de 2012, también concluía que las sillas en sentido inverso reducen en un 75% el riesgo de sufrir lesiones graves.

“En Fundación MAPFRE lo tenemos claro desde hace años: las sillitas que miran hacia atrás son hasta cinco veces más seguras que las que miran hacia delante”, afirma Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE. Por este motivo, recomiendan que los niños viajen en sentido inverso a la marcha todo el tiempo posible, al menos hasta los 4 años de edad, siempre que las características físicas del niño lo permitan.

Actualmente hay variedad de sillas a contramarcha homologadas hasta 25 kilos. En la imagen, una niña de 7 años.



Una recomendación generalizada


Es el mismo mensaje que transmite la Dirección General de Tráfico (DGT) en sus comunicaciones y que difunde la Alianza Española por la Seguridad Vial Infantil, AESVI, en su Decálogo de la Seguridad Vial Infantil: “Se recomienda llevar al niño en sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible, respetando las limitaciones establecidas por los fabricantes de sistemas de retención infantil y del vehículo”.

Desde el RACE, “aconsejamos mantener al niño en sentido contrario a la marcha hasta los 18 kilos o los 105 centímetros, siempre teniendo en cuenta que el sistema de retención lo permita y las condiciones del usuario sean cómodas para su uso. Además, hay que tener en cuenta otros factores como el tipo de anclaje utilizado, la instalación y el uso correcto o que no haya objetos sueltos en el interior del habitáculo, explica Antonio Lucas, experto en seguridad vial del RACE y director del centro CIFAL-RACE Madrid UNITAR, Centro de Formación en Seguridad Vial de la ONU. "Muy importante también es utilizar sillas con respaldo cuando el niño utiliza una silla del Grupo 3", destaca. Igualmente, no hay que olvidar desconectar el airbag del copiloto cuando el niño ocupa el asiento delantero en una silla a contramarcha.

También lo aconsejan la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los expertos en Seguridad Vial Miryam Moya (perito biomecánico de accidentes), Jesús Rodríguez (Guardia Civil e integrante de las asociaciones ‘ACM Salva Vidas’ y de ‘Seguridad Vial en Familia’) y Leonardo Nortes (cirujano pediátrico), o Fernando López, presidente de Lesión Zero, Asociación de Consumidores de Sistemas de Retención Infantil, y que ha sufrido en primera persona el fallecimiento de un hijo por las lesiones provocadas al utilizar una silla en sentido a favor de la marcha. Con todos ellos he tenido la ocasión de hablar y su opinión es contundente: las sillas a contramarcha (ACM) son las más seguras como mínimo hasta los 4 años.

Tan importante es utilizar una silla en contra de la marcha, como instalarla y usarla correctamente.


No sólo lo demuestran diversos ensayos o estudios, también las evidencias científicas y médicas tras valorar las lesiones de niños que viajaban a favor de la marcha (AFM) y las innegables leyes de la física. Además, tenemos las estadísticas de los países nórdicos. Suecia, Finlandia y Noruega son los países donde el uso de las sillas ACM está generalizado y donde las tasas de mortalidad infantil en carretera son las más bajas del mundo. Pero vayamos por partes.


¿Cuándo surgen las sillas a contramarcha?


Fue precisamente en Suecia, país pionero en materia de seguridad vial, donde se creó el primer prototipo de silla orientada de espaldas a la marcha. El profesor Bertil Aldman fue el constructor de este sistema que se probó por primera vez en un Volvo en 1964, aunque no sería hasta 1967 cuando la marca sueca Klippan diseñara y fabricara la primera silla infantil ACM. Volvo empezaría a comercializar su primera silla infantil en el año 1972. También era una silla de espaldas a la marcha.

En Suecia la mayoría de los niños (el 85%) viaja en sentido contrario a la marcha, y, no por casualidad, ha conseguido ser el país con la tasa de mortalidad infantil en carretera más baja del mundo. También tenemos el ejemplo de Noruega donde ningún menor de 4 años falleció en sus carreteras en 2015. Ese mismo año las carreteras españolas se llevaban la vida de 14 menores de 4 años. Los países nórdicos nos llevan clara ventaja en este sentido. 

La marca sueca Klippan crea en 1967 la primera silla infantil en sentido inverso a la marcha. (Foto: acontramarcha.com)


La clave la encontramos en la primera normativa sueca sobre sillas infantiles T-Standard, de 1975, que ponía el foco en la carga que recibe el cuello del niño al producirse la desaceleración tras una colisión. Las sillas tenían que superar esta prueba obligatoria para poderse comercializar en Suecia. ¿El resultado? Sólo la superaban sillas en sentido inverso a la marcha.

Al nacer en Europa la primera normativa para sillas de coches para niños en 1982, la ECE R44, Suecia se ve obligada a adoptarla en lugar de su T-Standard, pero, de forma paralela, decide poner en marcha el Plus Test. En esta ocasión sería una prueba voluntaria, pero con las mismas características. De momento, sólo sillas en sentido inverso a la marcha han superado este exigente ensayo. ¿Qué razones hay detrás para que sólo estas sillas ACM superen la prueba sueca? ¿Por qué las sillas a contramarcha son las más seguras?


El cuerpo del niño es vulnerable


Lo primero que hay que tener en cuenta son las características físicas del cuerpo del niño. Si la cabeza del adulto representa el 6% del cuerpo, en el caso del niño la proporción es del 20-30%. A esto hay que sumar que el cuello del niño es muy corto, formado por una estructura delgada y en el que las vértebras están formadas principalmente por cartílagos porque todavía no han llegado a osificarse. “Además, como la cabeza de los niños es proporcionalmente más grande desplaza el centro de gravedad del cuerpo hacia arriba porque la fuerza muscular espinal no es suficiente para controlar su movimiento”, explica Miryam Moya, Perito Judicial en Seguridad Vial y Tráfico, experta en biomecánica y en investigación y reconstrucción de accidentes de tráfico.

Volvo comercializa su primera silla infantil en 1972 y era una silla ACM. (Foto: acontramarcha.com)


También la caja torácica infantil, la que protege los órganos internos, es principalmente cartilaginosa. “Los ejes de las costillas se osifican temprano mientras que los extremos son cartilaginosos hasta después de la pubertad. Esto provoca, en caso de colisión, un mayor movimiento de la cabeza hacia adelante y hacia abajo en los niños que en los adultos”

Lo mismo ocurre con la pelvis. Al nacer es casi todo cartílago y la osificación se produce gradualmente hasta los 8 años de edad y no se convierte en una estructura estable hasta la pubertad. “El asiento orientado hacia atrás ofrece la mejor protección para la pelvis durante un impacto frontal al transferir las cargas a la pelvis por el respaldo del asiento. El niño está asegurado en el asiento orientado hacia atrás con un arnés que incluye una correa de entrepierna que mantiene el cinturón hacia abajo sobre la pelvis”, afirma Miryam. 


Más protección en choques frontales, los más frecuentes


La colisión frontal es uno de los siniestros viales más peligrosos, y también uno de los más comunes junto con las salidas de las vías (27% y 40% en 2018, respectivamente). Y generalmente se produce a altas velocidades. Cuando un automóvil se estrella en un choque frontal, todos los ocupantes continúan moviéndose hacia adelante hasta que el cinturón de seguridad los detiene, manteniéndolos en su lugar para que no golpeen el interior del automóvil. Sin embargo, desde el punto de vista de la física esta fuerza puede causar mucha tensión en las áreas del cuerpo retenidas por los cinturones de seguridad, y también en la cabeza y las extremidades, que también se lanzan hacia adelante. 


El cuello de un bebé esté sujeto a una fuerza equivalente de 300 a 320 kg, unas 47 piedras
Como hemos visto, los cuerpos de los bebés son diferentes a los de los adultos y pueden sufrir lesiones graves en el cuello, la columna vertebral y los órganos internos por la fuerza de un choque, especialmente si no están atados adecuadamente o si están en el asiento del automóvil equivocado. Esto conlleva que “en una colisión frontal, en un asiento orientado hacia adelante, el cuello de un bebé esté sujeto a una fuerza equivalente de 300 a 320 kg, es decir, aproximadamente 47 piedras de peso en el cuello de un bebé. En un asiento orientado hacia atrás, la cabeza del bebé queda atrapada por el acolchado y la cubierta del asiento del automóvil. La cabeza y la espalda se apoyan sobre el asiento, limitando el movimiento de la cabeza en el cuello y reduciendo la fuerza en el cuello”, afirma la perito.


“Desde un punto de vista biomecánico, está claro cómo proteger mejor a los niños en choques: asientos orientados hacia atrás mínimo hasta los 4 años de edad y, posteriormente, el cinturón de seguridad del vehículo junto con un refuerzo de posicionamiento del cinturón”, concluye Miryam Moya.

El cuello de un bebé está sujeto a una fuerza equivalente de hasta 300 a 320 kg en una colisión frontal. (Mira el vídeo final)



Cuando la cabeza del bebé soporta más de 300 kilos


Y es que las leyes de la física son incuestionables. “Cuando nos desplazamos en un vehículo en movimiento, y éste se detiene bruscamente, por la ley de inercia vamos a continuar moviéndonos a la misma velocidad a la que iba el coche hasta el momento de detenerse”, nos cuenta Myriam Bugallal, licenciada en Física y defensora de las sillas ACM. “Y nos moveremos hasta que algo nos pare, un asiento, o la propia estructura del coche. En el peor de los escenarios, saldríamos disparados fuera del coche. Por eso necesitamos ir sujetos por un sistema de retención. Ahora bien, ese sistema debe ser lo suficientemente resistente como para poder ejercer sobre nosotros la fuerza necesaria para pararnos, y ejercer toda esa fuerza sin hacernos daño”, aclara.

Las leyes del movimiento de Newton dicen que, a mayor aceleración, mayor será la fuerza. Nuestro cuerpo aumenta su peso de forma proporcional a la velocidad y a la fuerza del impacto por lo que se puede multiplicar por 10, 20 o incluso por 40. “El cuello del niño tiene que soportar una fuerza de tracción o estiramiento de más de 300 kilos por el efecto de la deceleración, cuando ésta ejerce una fuerza de 38 G”, explica Myriam Bugallal. Para que te hagas una idea de las condiciones exigentes de la prueba sueca Plus Test, ésta aplica una fuerza de 38 G frente a las 28 G que se aplican de media en la prueba de homologación europea. “Hay que tener en cuenta que la norma ECE R44 es una normativa de mínimos”, matiza.

En carreteras secundarias se produjeron el 52% de las víctimas infantiles en 2016, entre ellas 8 fallecidos y 71 heridos hospitalizados. ¡SRI abrochado en todos los trayectos!


El problema, si el niño viaja en cualquier sistema de retención de frente a la marcha con un arnés o escudo, es que, al retener firmemente el tronco, exponemos el cuello a la acción de una fuerza enorme que puede ocasionar lesiones gravísimas o letales. Sin embargo, ese problema tiene una solución sencilla, y es sentar al niño en un sistema de espaldas, ya que entonces la cabeza no saldrá disparada hacia delante y el cuello no tendrá que sujetar un peso enorme porque la energía se distribuye entre el respaldo”, aclara Myriam Bugallal. 


Los médicos también recomiendan a contramarcha


Desde un punto de vista médico, también lo tienen claro. “Es una evidencia científicamente demostrada que los golpes a contramarcha son menos letales que los que se producen a favor de la marcha, a igualdad de fuerzas actuantes, sobre todo en choques y deceleraciones bruscas frontales”, afirma Leonardo Nortes, cirujano pediátrico y experto en seguridad vial. También la Asociación Mundial por el Avance de la Medicina en la Automoción (AAAM) recomienda el uso de sillas en sentido inverso a la marcha tras realizar un estudio en 2007. 

Ena deceleración brusca el niño en una silla AFM sufre un desgarro de los vasos sanguíneos
“Cuando se produce una deceleración brusca, si el niño va en el sentido de la marcha, se produce una dilaceración o desgarramiento de los vasos sanguíneos que están unidos a los órganos afectados. A veces también nos encontramos con arrancamiento de estos vasos, arterias y venas, que, en el caso del corazón, produce la muerte inmediata. Si el niño va a contramarcha, esta extensión no se produce. También evitamos el latigazo cervical y, por tanto, lesiones en el cuello, explica el cirujano. “He visto morir a un niño por la gran cantidad de sangre que perdió tras una distensión y rotura de los vasos hepáticos provocada por una colisión en el que iba en una silla a favor de la marcha”, se lamenta. 


Y no solo hay que tener en cuenta las consecuencias inmediatas de los desgarramientos de los vasos sanguíneos. “Al romperse, estos cicatrizan y se estrechan, y en la edad adulta tendrán menos capacidad para transportar sangre, aumentando el riesgo de trombos. Son consecuencias que no se diagnostican en el momento pero que producen efectos en la edad adulta”, matiza Leonardo Nortes.

Los niños viajan cómodos, no se marean y pueden ver el paisaje. En la foto viaja un niño de 5 años.



Las sillas a contramarcha en España


En España las sillas en sentido inverso a la marcha eran grandes desconocidas hasta el año 2012 cuando Cristina Barroso empezó a distribuirlas en nuestro país. “En 2007 entró un padre sueco a mi tienda y me habló de los SRI a contramarcha y del riesgo que corríamos en España al llevarles en sillas a favor de marcha. A partir de entonces empecé a investigar y buscar información llegando a la conclusión de que son el sistema de retención más seguro como mínimo hasta los 4 años”, nos cuenta la precursora de las sillas ACM en España.

Según la normativa europea R44/04, las sillas del Grupo 0+ (0-13 kilos) se tienen que instalar obligatoriamente en sentido inverso a la marcha. El problema viene cuando muchos padres cambian a una silla del Grupo I (9-18 kilos) en posición a favor de la marcha en cuanto el niño alcanza los 9 kilos (unos 15 meses de edad) porque desconocen que en el Grupo I también hay modelos que se puede instalar ACM. “Mi recomendación es agotar el tiempo máximo de uso de la silla del Grupo 0+, bien hasta los 13 kilos (unos 2 años) o hasta que la cabeza sobresalga la estructura de la silla. Si esto ocurre antes de los dos años, el niño debería pasar a viajar en una silla del Grupo I que se instale de espaldas a la marcha y mantener esta posición como mínimo hasta los 4 años y de ahí en adelante todo lo que se pueda y la silla nos permita”, explica Cristina Barroso, autora de la web acontramarcha.com

En estos últimos años el movimiento a contramarcha ha cogido fuerza y ya son muchos los padres que acuden a una tienda preguntando por una silla en sentido inverso a la marcha. De hecho, el 18 de octubre del año pasado se celebró el primer día de la contramarcha en España en la embajada sueca. “Después de los países nórdicos, España es el país europeo que más está avanzando en el uso de estas sillas, sobre todo en los últimos cinco años”, explica Cristina.

La formación de los vendedores de sillas de coche es fundamental para que los padres puedan elegir la silla más adecuada.


Mucho ha tenido que ver en este avance las charlas que van dando por toda España los defensores de estos sistemas. Es el caso de la asociación que preside Jesús Rodríguez, experto en seguridad vial, investigador de accidentes de tráfico, creador de la web Seguridad Vial en Familia e integrante de la asociación A Contramarcha Salva Vidas.  


Qué silla ACM puedo comprar


“Debido al mayor interés de las familias por los SRI a contramarcha, los fabricantes se han tenido que poner las pilas y ofrecer más modelos. Ahora es posible encontrar sillas ACM hasta los 25 kilos”, comenta Jesús. Hoy en día la nueva normativa R-129 o i-Size (en vigor desde 2013) garantiza que todas las sillas a contramarcha se puedan utilizar al menos hasta los 15 meses. También se instalan de espaldas las sillas del Grupo 0+ (0-13 kilos) de la anterior norma R44/04, todavía en vigor. También hay varios modelos del Grupo I que se pueden instalar de espaldas. Para el resto de modelos hay que consultar las especificaciones del fabricante. 

La silla es un elemento de seguridad obligatorio, no es una cuna o un coche de paseo
“Hay que tener en cuenta que la silla es un elemento de seguridad obligatorio por ley, no estamos hablando de una cuna o carrito de paseo. Los padres deben dar prioridad en su presupuesto a las sillas frente a otros productos ya que de ella dependerá la seguridad y protección de su hijo cuando viaje en coche”, dice. Jesús echa en falta más formación para los vendedores de sillas de coche porque en muchos casos transmiten información errónea.


No es el caso de la tienda Baby’s House en Oviedo que acaba de inaugurar un espacio para que los padres puedan acudir con su coche y donde los vendedores explican qué silla segura pueden instalar y cómo instalarla. “En los últimos dos años las ventas de sillas ACM se han incrementado un 200%. La conciencia de los padres cada vez va a más porque hay más información. Además, ya no hay tanta diferencia de precio con respecto a una silla a favor de la marcha”, nos cuenta su responsable, Francisco Fernández. 

Actualmente, una silla a contramarcha desde recién nacido hasta los 4 años puede salir por un precio de 500 euros y una silla del Grupo 2/3 por unos 300 euros, mientras que quien opta por una silla a favor de la marcha acaba gastándose entre 200 y 300 euros de la silla del Grupo 0+, otros 300 o 400 euros de una silla del Grupo 1 y otros 200 euros del Grupo 2/3, siempre haciendo referencia a sillas de alta calidad. “Serían 100 euros menos de gasto frente a si ponemos al niño a favor de la marcha con 9 o 12 meses”, nos dice Francisco Fernández. 

La Fundación Mapfre recomienda el uso de las sillas en sentido inverso a la marcha hasta al menos los 4 años.



La vida de un niño no tiene precio


“¿Es mejor gastarse el dinero en el cochecito de paseo que está de moda o es de sentido común dar prioridad en el gasto a la silla del coche que, en caso de colisión, podría salvar la vida de nuestro hijo o evitarle lesiones para el resto de su vida?” Es la pregunta que lanza Jesús Rodríguez para hacer pensar a los padres que están inmersos en los preparativos para la llegada de su bebé.

Actualmente se venden en España 22 modelos de sillas a contramarcha  que han superado el Plus Test sueco, son modelos de las marcas Axkid, Avionaut, BeSafe, Britax, Concord, Klippan, MaxiCosi, Nuna, Römer y Wob Uno. 

“Mi hija tiene cuatro años y sigue viajando en sentido inverso a la marcha. Nunca hemos tenido ningún problema, tenemos un espejo para verla y nunca se ha mareado, es más, en algún frenazo que hemos tenido que dar, la que menos se ha enterado ha sido ella, nos comenta Almudena, madre que ha apostado por la silla a contramarcha para la protección de su hija. “Estamos muy contentos y vamos a llevarla todo el tiempo que podamos”.

En este vídeo explican falsos mitos sobre las sillas ACM y puedes ver un crash test donde se compara la colisión entre una silla en contra y a favor de la marcha:



¿Y si las sillas en sentido inverso a la marcha fueran obligatorias? “Puede resultar complicado ya que es posible que su instalación sea difícil en algunos vehículos pequeños. No son obligatorias hasta los cuatro años ni en Suecia, aunque allí han conseguido concienciar a todos los padres y madres de que es la mejor opción, por lo que es la práctica de uso habitual. Creemos que la concienciación y la educación de toda la sociedad es la vía más adecuada para aumentar la seguridad de los niños”, afirma Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE. La buena noticia es que actualmente la oferta es tan grande que hay disponibles sillas ACM para todos los coches y necesidades.

Tampoco hacer obligatorias estas sillas es el objetivo de las asociaciones y defensores de los sistemas en contra de la marcha. “Intentamos llamar la atención de las autoridades para que realicen más campañas y los padres tengan información sobre lo que están comprando y puedan decidir. Queremos que ningún niño se ponga en riesgo innecesariamente”, concluye Myriam Bugallal. 

Fernando López, presidente de la asociación Lesión Zero, insiste en que no todos los sistemas homologados son los mejores para nuestros hijos porque las pruebas de homologación se basan en unos requisitos mínimos para su venta.  Fernando perdió a su hijo por las lesiones sufridas tras una colisión cuando viajaba en una silla a favor de la marcha. “Gabriel utilizaba un sistema no solo homologado, sino galardonado y promocionado como uno de los mejores. La vida nos dejó muy claro que no era así. No queremos que más padres pierdan a sus hijos por no utilizar la silla adecuada”.

Más información sobre cómo deben viajar los niños en coche aquí. Además, analizo por qué en 2016 todos los niños fallecidos en un accidente de tráfico viajaban por municipios con menos de 50.000 habitantes