Estás conduciendo a 120 km/h con pasajeros a bordo, ya sean tus familiares o tus amigos,  y la lluvia cae con intensidad cuando el vehículo que circula delante de ti frena de golpe. Pisas el pedal del freno a fondo, y los que suceda después puede depender de qué tan desgastados estén tus neumáticos. Si llega ese momento, puede que haya sido demasiado tarde para darte cuenta de que necesitabas otros nuevos.

 




El estado de las gomas es el tercer factor de accidentalidad más importante en la carretera, tan solo por detrás de las distracciones y la somnolencia. Los neumáticos son el único elemento del coche que está siempre en contacto con el suelo, y como tal, deben ser revisados con frecuencia. De nada sirve tener un coche potente y estable a altas velocidades si la parte que debe garantizar el agarre no se encuentra en buenas condiciones.


 

¿Qué daña los neumáticos?

 

  • Factores físicos: tiempo, baches, obstáculos, bordillos, objetos afilados y punzantes o variaciones bruscas de velocidad.
  • Factores climatológicos: temperaturas extremas, lluvia, nieve, hielo, aceite, grasa y otros químicos o una fuerte exposición al sol.
  • Hábitos de conducción: exceso de velocidad, arranques rápidos, frenadas de emergencia y circular por carreteras dañadas.
  • Descuidar su mantenimiento básico: presión de aire inadecuada, no verificar rutinariamente el desgaste o los daños, mala alineación, negarse a una inspección profesional en caso de que un neumático se haya visto afectado o haya sufrido daños, no equilibrar las llantas después de instalarlas, almacenamiento incorrecto o el uso de selladores de dudosa reputación.

 

Inspección del neumático

 

Llegados a este punto toca comprobar si el neumático debe cambiarse. Tendrás que fijarte en varias cosas:

 

Banda de rodadura y dibujo del neumático

 

La función principal de la banda de rodadura del neumático es desviar el agua de debajo del neumático para mejorar la tracción y evitar el aquaplaning en carreteras mojadas. Una vez que el dibujo de la banda de rodadura ha bajado a de los 1,6 mm, el neumático ya no es seguro. De hecho, es ilegal en la mayoría de las países del mundo. Si los surcos están a menos profundidad, significa que el neumático debe de reemplazarse inmediatamente.

 

 

Para verificar de forma sencilla el espacio entre la banda de rodadura y el dibujo del neumático, hay dos opciones: con un medidor o una moneda. La segunda es la más factible en la mayoría de casos. Con una moneda de 1 euro, introdúcela en el surco. Debería de tapar la parte dorada al completo. Los neumáticos no se desgastan de manera uniforme, así que es importante asegurarse de insertar la moneda en varios puntos, desde el exterior hacia el interior.

 

Signos de daños en el neumático

 

Desgaste irregular de la banda de rodadura. El desgaste desigual de la banda de rodadura es una señal de que el neumático debe ser revisado. Podría indicar una desalineación de la rueda o una presión de inflado inadecuada. Si el desgaste es extremo o mucho más rápido de lo esperado, conviene que un taller revise la suspensión y la corrija según sea necesario antes de reemplazar los neumáticos.

 

¿Qué lo provoca?:  La alineación incorrecta o componentes de la suspensión desgastados pueden acortar drásticamente la vida útil de un neumático. Si es desgaste es más acusado en el borde exterior o interior, el problema puede ser unas ruedas desalineadas. Si es en la parte central, es una señal de una presión excesiva. Si sus neumáticos están desgastados en los bordes, pero no en el centro, la presión es demasiado baja.

 

 

Protuberancias o burbujas en la pared lateral. Referido a la superficie del neumático que mira hacia el lado externo del coche. Una protuberancia indica que el marco interno del neumático, la parte más rígida, se ha dañado y agrietado, lo que permite que la presión del aire alcance las capas externas más flexibles del neumático. Cualquier neumático con un abultamiento en la pared lateral debe reemplazarse, independientemente del estado de la banda de rodadura.

 

¿Qué lo provoca?:   Tal daño podría haber sido causado a través de un bache profundo, al conducir sobre una calle empedrada o al circular con una presión baja. Nunca han de continuar conduciendo con una rueda que tenga una protuberancia en la pared lateral. Esto indica que la integridad estructural del neumático se ha reducido significativamente, lo que aumenta en gran medida la probabilidad de una falla repentina o un reventón a velocidades de autovía.

 

 

Grietas y podredumbre. Si se ven pequeñas grietas en todas las ruedas, significa que el caucho se está quebrando. Los neumáticos con podredumbre seca pueden echarse a perder y separarse del cordón de acero, lo que puede provocar daños en el exterior del automóvil. En algunos casos, las ruedas pueden comenzar a pudrirse antes de que la banda de rodadura comience a reducirse Aun así, lo mejor es acudir a un profesional para que las inspeccione.

 

Edad del neumático: Después de seis años o más en uso, el neumático debería ser inspeccionado al menos una vez a la año. Si estos no han sido reemplazados 10 años después de su fecha de fabricación, los fabricantes recomiendan reemplazarlos por otros nuevos como precaución. Incluso si parecen estar en condiciones utilizables y no se han desgastado hasta el mínimo legal de la banda de rodadura. Esto también se aplica a los de repuesto.

 

 

Para conocer la caducidad de un neumático hay que echar un vistazo a un código de cuatro dígitos ubicado en la pared lateral. Los primeros dos números representan la semana en la que fueron fabricados, mientras que los siguientes dos representan el año. Por ejemplo, si aparece grabado “12/15” o “1215” significa que el neumático fue gestado en la semana 12 del 2015. Si tienes problemas para encontrar el número, busca las iniciales “DOT”, seguida de otras letras y números.

 

La longevidad de un neumático se puede alargar en el tiempo manteniendo la presión de aire correcta, realizando rotaciones regulares y manteniendo el vehículo correctamente, especialmente en lo referido a la suspensión y los frenos. En el manual del propietario, en la cara interna de las puertas o tras la tapa del depósito de combustible suele aparecer una tabla indicativa de la presión adecuada para los neumáticos de tu coche.



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